domingo, 5 de octubre de 2014

Me dediqué a perderla

La conocí y al poco tiempo no podía vivir sin ella, pensar que un día te encuentras a una desconocida y al poco tiempo darías la vida por ella no tiene explicación.
Amar a una persona es más fácil que entenderla, se puede tratar de entender a alguien pero no se puede tratar de amarla. El amor surge, el amor puede aumentar o ir en descenso hasta diluirse pero no puede imponerse.
Nos podemos acostumbrar a cualquier persona pero acostumbrarse no es amar.
Ella me extrañaba y yo la extrañaba, fueron las mejores horas de mi vida; hacía y deshacía mundos para ella, ella aceptaba mis palabras y mis actos sin oponer resistencia, yo creía que ella siempre estaría solo para mi.
Ella y yo tuvimos muy buenos momentos, tuvimos sueños, diálogos y compartimos canciones. No siempre la traté bien, un día me dijo que me necesitaba, que me quería a su lado y no a la distancia; en vez de ir a buscarla, ignoré si angustia y me quedé disfrutando lo mucho que me quería.
La amaba tanto y no sabía que hacer, la traté mal, dudé de ella porque estaba desesperado por no poder tenerla, pero la quería más que a nada...la quería más que a mi vida.
Una noche sentí celos sin razón, le dije que la dejaba platicando con él, -estoy contigo, solo contigo- ella me dijo, y la dejé. ¿Cómo se puede ser tan imbécil? ¿por qué dudar de su cariño? ¿por qué dudar de su amor?
Ella me entregó su confianza, me abrió su corazón, ella me quería más que a nadie. Esa noche la sentí llorar.
Una noche al no verla llegar, sentí una extraña angustia que traté de ignorar, sabía cual era la razón de ésa angustia, era el dolor de todas mis traiciones.
Su vida giró en una dirección inesperada y la mía se partió en mil pedazos. Ésa puerta que siempre estuvo abierta para mi, hoy estaba cerrada y mi mundo terminó.
No importa la distancia que me separe de ella, no importa si estoy lejos o cerca, la magia que hubo entre los dos, se acabó, la maté.
A veces quiero hacerme creer que ya no la amo, que ése amor ya no existe, pero cada palabra de cariño, cada flor, cada poema, cada letra, cada estrella me recuerda a ella; quisiera matar éste amor porque es inútil, porque no puede tocarla ni hacer que su vida vuelva a la mía. Aún puedo sentir su amor, ése amor sin igual pero teme seguir siendo lastimada.
Cuando sueño con ella lo sé, pues la sensación de su ausencia en el pecho me lo dice, aunque yo no lo recuerde.
Te necesito.


Tomado parcialmente del libro "Dispara, yo ya estoy muerto" de Susana Tamaro.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Se supone que el blog era para escribir sobre el amor y mira, bueno, la luna igual que el amor, tiene dos lados.

      Borrar