En aquél tiempo, sumergido
y concentrado en mi dolor,
no veía la belleza de las flores y tampoco sentía el sutil aroma de la tierra húmeda.
Por las tardes, un pájaro se acercaba a mi ventana
con bullicio, cantaba y revoloteaba, era el único que traía vida y con él...el mensaje secreto con su canto de un amor inolvidable...
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