sábado, 11 de abril de 2015

Mi vida, tu nombre


Recuerdo perfectamente cuando nos dijimos hola, o más bien, cuando comenzaste a molestarme. Era absurdo que a alguien como yo, quien ama los detalles y cuida cada palabra, le interasara alguien como tú, que solo molestaba. Hasta que te miré de distinta forma, y me miraste como alguien que tú quisieras y sin darnos cuenta, ese te quiero que dijimos, era sinónimo del inicio de una relación. Nunca hubo lugar a indirectas, simplemente me dijiste «me gustas» y supe que entre nosotros no habría confusión, pues teníamos claro todo, era como si de pronto hubiésemos puesto las cartas sobre la mesa, y sin duda alguna ni temor a equivocarme me decidí a decirte «tú también me gustas». Sabes?... No quería enamorarme, la última vez que lo hice, alguien casi fulmina mi alma con su indiferencia. No quería estar pensando en alguien todo el día, no tenía ganas de celar a nadie, no tenía ganas de enojarme porque no me responden los mensajes, no tenía ganas de dar o pedir explicaciones, no tenía ganas de arreglar malos entendidos ¡NO TENÍA GANAS DE ENAMORARME! Tenía ganas de pensar sólo en mi, de ver sólo por mi, y sin darme cuenta llegaste tú y borraste mis ideas, te apoderaste de mi pensamiento y de pronto comencé a enamorarme.. Quiero hablarte de ese momento en el que llenaste mi cabeza con tu nombre, era casi un reto no pensar en ti, y hoy más que nunca me declaro perdedor. Perdí el reto, es imposible no pensar en ti, y es que... ¿que hago yo cuándo me desarmas con tus palabras?. Sabes como hacerme feliz, sabes como calmar mi tristeza, sólo tú eres capaz de transformar mis horas, eres ese color de mis días... Eres mi golpe de suerte, un tesoro invaluable. Me volvería a enamorar todas las veces que fueran necesarias, me enamoraría de tus dedos que dictan esas palabras que me acompañan a cualquier lado que yo vaya. Era imposible conocerte y no sentir nada... Eres la inspiración a todas mis letras, eres todo lo que necesito para ser feliz. Has llegado justo a tiempo a mi vida, y aquí quiero que permanezcas. Quiero estar ahí, en cada uno de tus logros y fracasos, quiero ser el motivo de tu sonrisa y el pañuelo de cada una de tus lágrimas... No sabía que ibas a ser tan especial, que íbamos a formar algo tan bello ¡es impresionante! Estamos a kilómetros, y eso no significa que no logremos mirarnos a los ojos y decirte con voz suave, con voz dulce, te amo... En tan pocos días han pasado tantos sucesos, que es como si ya te hubiese conocido hace dos vidas o tal vez tres. Ahora se que nada es imposible, después de conocerte sé que nada lo es, pues esperé por ti tantos años. Dios tenía un plan magnífico, perfecto y minucioso para ti y para mi. Hoy te aseguro que mi sonrisa lleva tu nombre, que todo empezó a tener sentido desde que entraste a mi vida, que contigo me siento fuerte y estoy completamente seguro, que en algún lugar nos espera una pequeña casita para ambos y en algún momento formar una familia. Quiero que cuando alguien te pregunte por mi nombre tú solo repondas: él es el hombre de mi vida, porque yo al nombrar a la mujer de mi vida, lo resumo con tu nombre...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario